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jueves, 3 de abril de 2014

Yo estuve en Madrid el 22M y caminé con las MARCHAS DE LA DIGNIDAD.

                                        Salva y Lola por Mareas por la Educación Pública en la pancarta de cabeza

POR: Salva Aguilera, Comisión de Comunicación de Mareas por la Educación Pública.
El 22M quedará para el recuerdo de muchos de los cientos de miles de personas que caminamos por las calles de Madrid. Personas, colectivos, plataformas, sindicatos, asambleas, etc.; venidas de casi todo el territorio español, recorrimos la capital del estado como muestra de rechazo a las políticas de nuestros gobernantes.

Un éxito que han querido esconder los medios de comunicación para que dicho evento no se contagie al resto del estado español. Una movilización histórica en la que ni PP, PSOE, CCOO y UGT convocaban.

Día en el que las mareas pintaron un arcoíris que se convirtió en un gigantesca ola. Una ola que está dispuesta a trabajar para cambiar el sistema que nos gobierna y que ojalá se pueda convertir en un tsunami que pueda borrar del terreno todo aquello que ha provocado y nos ha llevado al terrible panorama actual.

Ese día 22M tuve la suerte de ser representante de la marea verde y amarilla (Cataluña) en Educación, llevando la pancarta en la que los 4 lemas (“No al pago de la deuda”; “Ni un recorte más”; “Fuera los gobiernos de la Troika”; “Pan, trabajo y techos para todos y todas ”) han presidido desde el principio de este caminar silenciado desde sus inicios a las marchas indignadas. En esa pancarta íbamos representantes de Educación, Sanidad, de Coca-Cola, Panrico, etc.

Las palabras que podían englobar lo que vivimos fueron EMOCIÓN y SENTIMIENTO. Pero a título personal, para poder haceros llegar lo que se vivió allí diría que: Indescriptible al verme rodeado de tanta gente que está harta de la situación actual y que salió a la calle para manifestarse. Reconfortado al sentirme protegido por decenas o quizás cientos de bomberos de todo el estado español que nos hicieron de cordón de seguridad. Agradecido por los aplausos que a nuestro paso se iban intercambiando entre los presentes. Orgulloso por poder llevar dicha pancarta y poderlo vivir en primera persona. Abrumado al saber que al caminar me acompañabais las gentes de Ibiza, Baleares y del resto del territorio, que no podían estar allí pero que luchan por una sociedad más justa. Guerrero al poder vociferar los cánticos que allí se clamaban al formar parte de esa comitiva. Desolado al escuchar como el representante murciano decía públicamente que tenía que ir con un “tupperware” a mendigar comida por los bares y atender a la generosidad de algún establecimiento. Esperanzado al escuchar el discurso de Diego Cañamero llamando a la lucha. Y finalmente, triste al ver como acabó el día.

Yo había abandonado Colón cuando iba a empezar la Solfónica a cantar como colofón del cierre al 22M. Estar cantando y ver como irrumpió la policía allí, es algo que no se entiende. Desde la organización se les pidió que abandonaran la plaza, pero no fue así. Y ya hemos visto lo que ocurrió.

Los violentos son una minoría que no representan a la ciudadanía que pacíficamente y que durante estas semanas han recorrido el territorio español y que ese día recorrimos Madrid. La provocación con 1700 efectivos, siendo el mayor despliegue policial llevado a cabo en Madrid, era evidente. Además de las palabras de los máximos representantes madrileños llamándonos “extrema derecha” en el caso del presidente de la comunidad madrileña, Ignacio González y de “extrema izquierda”, el portavoz del Gobierno de Madrid, Salvador Victoria.

Detenidos, heridos de los dos bandos, policías infiltrados con capuchas y cara tapada, deteniendo a los “provocadores” (personalmente he colgado en las redes sociales una foto), policías que se manifestaron en Moratalaz pidiendo responsables ante los graves errores de organización que se vivieron en esos momentos, el estado de sitio en el que hemos vivido estos días en Madrid, etc., son una ínfima parte de lo que la ciudadanía no sabrá porque la gran mayoría de medios no ha hecho su trabajo.

¿Y ahora qué? Tenemos un reto y es el de organizarnos localmente para que esta confluencia de fuerzas, pueda devenir en un proyecto a nivel regional o estatal y poder trabajar conjuntamente para conseguir esa demandas que han sido impulsoras de este nuevo movimiento social.

Las  del 22M pueden convertirse en la rebrote del aquel 15M de 2011. Un Gamonal a la española que se rebela contra la violencia y la injusticia diaria que vivimos. Ciudadanas y ciudadanos que clamamos un cambio de actuar de nuestros representantes políticos y sindicales mayoritarios. Una sociedad que pide PAN, TRABAJO Y CASA. ¿Qué tiene que pasar más para que nos escuchen?

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